# Primer Encuentro de Lectura Silenciosa

El sábado 30 de mayo celebramos el Primer Encuentro de Lectura Silenciosa junto a Cuerpo Silvestre (Nico Dubin) en Lumbre. La propuesta fue sencilla: vení con un libro a compartir dos horas de lectura en silenciosa compañía. Y así sucedió.

Unas quince personas se hicieron presentes y desde que entraban al espacio cumplían religiosamente la consigna principal: sssshhhhhhh. Parecía como si entre todos cuidáramos de unos cachorritos durmientes, sólo que en realidad cuidábamos de nosotros y de nuestras extenuadas cabecitas.

Al terminar el tiempo estipulado para la lectura se dio una ronda en la que cada quien compartió lo que había estado leyendo y algo más. Ese algo más fue una emoción compartida: estar juntxs y en silencio había resultado muy potente. Cada quien intentaba explicar, a su manera, por qué algo tan sencillo resultaba tan conmovedor: que el tiempo pasado entre pantallas, que la soledad, que la dispersión indomable nos tenían alienados; que qué poderosa se sentía esta manera de aliarnos.

Cuando nos estábamos yendo una chica se acercó, llorando, a decirnos que estaba profundamente conmovida. Que había traído un libro que tenía hacía quince años, y que al abrirlo se había encontrado con las dedicatorias de quienes se lo habían regalado: amigxs que no veía hacía mucho tiempo. Lloraba también por haberse hecho este tiempo para leer. Lloraba por la compañía y en ese momento dijo, entre sollozos, que en un momento había tenido frío pero que no se había animado a desplegar sus medias abolladas sobre los tobillos porque tenían unos ridículos dibujos de paltas, hasta que, al mirar alrededor, se encontró con otras medias, desplegadas, y dijo: "¡habían ovnis y huevos fritos!", y en esa confianza y complicidad desplegó las suyas.


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